domingo 6 de septiembre de 2009

Cuento-Parábola

El cielo y el infierno

En aquel tiempo, dice una antigua leyenda china, un discípulo preguntó al vidente: - «Maestro, ¿cuál es la diferencia entre el cielo y el infierno?

Y el vidente respondió: - «Vi un gran monte de arroz cocido y preparado como alimento. En su derredor había muchos hombres hambrientos casi a punto de morir. No podían aproximarse al monte de arroz, pues tenían en sus manos largos palillos de dos o tres metros de longitud. Llegaban a coger arroz, pero no conseguían llevarlo a la boca, porque los palillos que tenían en sus manos eran muy largos. Juntos, pero solitarios, permanecían padeciendo de hambre eterna delante de una abundancia inagotable. Y eso era el INFIERNO.

Vi otro gran monte de arroz cocido y preparado como alimento. Alrededor de él había muchos hombres llenos de vitalidad. No podían aproximarse al monte de arroz, pues tenían en sus manos largos palillos de dos y tres metros de longitud. Llegaban a coger el arroz, pero con sus largos palillos, en vez de llevarlos a la propia boca, se servían unos a otros el arroz. Y así acallaban su hambre insaciable en una gran comunión fraterna. Y así era el CIELO».

REFLEXIONES PARA NUESTRA VIDA DE CREYENTES

He de reconocer que este cuento-parábola me ha impresionado SIEMPRE, y me sirve de terapia para mi vida y para mi “intento” de un caminar creyente. Hace años la encontré y, en momentos de significación especial, lo retomo, lo leo y releo, me examino e intento sacar algunas conclusiones para la vida.
Y es que podemos buscarnos “explicaciones” del tipo que fueren. Pero llegar a entender algo tan vital como saber cuándo construyo “infierno” con mis acciones, o cuando hago posible un hermoso “cielo” con mi vida, es algo tan importante como necesario.

Y es que la vida la podemos plantear o de una forma completamente cerrada en mí mismo, o como una inmensa posibilidad de llegar a los demás y hacer que... “puedan comer” y alimentarse (según la parábola). Y... ¡cuántas veces nos equivocamos en nuestro proceder...! Siempre es buen momento para plantearse estas “serias”, pero “hermosas” posibilidades en nuestra vida. Un nuevo curso lo es, y lo estamos empezando.

COMPROMISO DE VIDA

  • Analizaré mi vida y tomaré conciencia clara de en qué situaciones estoy constru-yendo: o un infierno terrible, o un cielo maravilloso.
  • ¿Qué puedo hacer estos meses que suponen un Nuevo Curso, que sigue siendo una oportunidad fenomenal? ¿Por cuál de los dos caminos quiero avanzar?

Benito De Gauna, un alavés


Escrito por S. Ruiz de Loizaga

General de la Congregación Benedictina (1583-1586)

En la revista ANGOSTO venimos publicando y ofreciendo a los lectores, de cuando en cuando, un muestrario de personajes ilustres de nuestra Provincia que han descollado en el campo de la ciencia, de la evangelización, de la política, de las letras, de la música... Tropezar con estos hombres, no cabe duda de que es una suerte.

Vida de Fray Benito

El Archivo Histórico de Madrid conserva preciosas e interesantes noticias de un hijo ilustre de Berantevilla (Álava), llamado fray Benito de Gauna, que llegó a lo más alto en el escalón de la Orden Benedictina: General de la Congregación de San Benito de Valladolid, que comprendía todos los monasterios benedictinos de España.

Nada sabemos de sus padres, juventud y estudios. Lo que sí sabemos es que tomó el hábito benedictino en el monasterio de Valladolid hacia 1548, siendo abad del mismo fray Diego de Sahagún.

La primera noticia que tenemos de él después de su profesión es la de que en 1556 era prior del monasterio de Valladolid y que en 1559 le eligieron abad del monasterio de Samos, y lo fue hasta 1562. En el Capítulo General de 1562, el 14 de mayo le nombraron abad de San Vicente de Oviedo, cargo que según el P. Yepes ostentó hasta 1565. En 1565 fue elegido abad de Santiago de Compostela, y lo fue hasta 1568 en que volvió a ser nombrado prior de san Benito de Valladolid. En 1571 fue nombrado abad de Ntra. Sra. de la Misericordia de Frómista y lo fue hasta 1574, en que le eligieron abad de Ribas de Sil, monasterio que gobernó hasta 1580. En el Capítulo General de este año le eligieron abad de S. Pedro de Esloza, cargo que tuvo hasta 1583, en que le eligieron General de la Congregación.

Fray Benito como General de la Congregación (1583-1586)

Como General de la Congregación, buena parte de sus preocupaciones fue la de solucionar los problemas y asuntos internos que arrastraban muchos de los monasterios, como el de Montserrat, Nájera o Coria... Empresa que no le resultó nada fácil, no obstante el apoyo que tuvo del rey Felipe II y de muchos obispos.

Siendo General, Fr. Benito, en 1583, asistió a la elección del abad de Cardeña, Fr. Gaspar de Medina. Éste quiso hacer un nuevo departamento de celdas, pero el General le negó el permiso, mas como el dicho abad prosiguiera en su intento, haciendo caso omiso de la negativa del General, éste le depuso de su cargo. En el monasterio de Valladolid Fr. Benito continuó las obras que habían comenzado sus antecesores y “dio principio al quarto grande de la porteria real, obra mui sumpstuosa y más costosa de lo que parece, porque debaxo del piso ay las dos naves estrechas de la bodega”.

Fray Benito de Gauna convocó Capítulo General en Valladolid, 5 de mayo de 1586. A este Capítulo asistió el arzobispo de Santiago por mandato de Felipe II. Fray Benito de Gauna renunció al Generalato. Seguidamente se procedió a la elección del nuevo General, que recayó en Fr. Antonio de Prado.

Terminado su mandato de General viene nombrado abad de San Isidoro de Dueñas, y lo será hasta 1589 en que le eligieron por segunda vez abad de Samos, cargó que ostentó hasta 1592. De su actuación en Samos sólo sabemos que aforó muchas tierras y consiguió establecer en el monasterio un colegio de artes.

En el Capítulo General de 1592 fue elegido abad de Valvanera, pero no aceptó el cargo. Ésta es la última noticia que tenemos de Fr. Benito de Gauna. Posiblemente ya anciano y cansado de tantas prelacías -había sido superior por espacio de 36 años- se retiró a su monasterio de Valladolid donde debió morir pocos años después, sin que sepamos la fecha de su muerte.

Fr. Lorenzo de Ayala, que le conoció y trató mucho, dice que fue teólogo pío, rígido observante de la Regla y Constituciones, ejemplar, prudente y de vida y gobierno intachables.

Esta breve semblanza sobre Fr. Benito de Gauna ha sido tomada -en buena parte- de un extenso trabajo del libro: Los Generales de la Congregación de S. Benito de Valladolid, Ernesto Zaragoza. (Burgos 1980)].

Plantas medicinales ( 12 )


Escrito por Albert Roland Morales

Algas marinas

Hay más de 500 variedades de algas comestibles, con las que se preparan deliciosas sopas, ricas en yodo.


Las algas marinas o Kelp destruyen las bacterias, estimulan el sistema inmunológico, curan úlceras, reducen el colesterol de la sangre, reducen la tensión arterial, actúan como laxante. Se usan para tratar el estreñimiento, la bronquitis, asma, obesidad y los desórdenes del aparato genito- urinario.

Las algas marinas, especialmente la laminaria, contienen muchos agentes antibióticos y una sustancia llamada fucoidina, que retarda el cáncer de mama. Algunas algas marinas diluyen la sangre; por informes japoneses se conoce que los polisacáridos de las algas marrones tienen una actividad anticoagulante similar a la de la heparina (conocido anticoagulante farmacéutico); limpian la sangre de sustancias grasas. Sin embargo, también hay estudios del doctor Reddy, de la Fundación para la Salud de Estados Unidos en Nueva York, quien descubrió que las algas marinas marrones aumentaban el riesgo de padecer cáncer de colon en los animales.

Caléndula

Conocida con los nombres de maravilla y flor de muerto. Se recomienda en infusión para depurar la sangre, dolores de estómago, del bajo vientre; contra obstrucciones intestinales. La tintura cura heridas externas.
En ungüento es eficaz en problemas de la piel, músculos o vasos sanguíneos, inflamaciones, venas varicosas, abscesos, hongos, quemaduras, etc. Las flores, en infusión, son un buen regulador de la menstruación; como cataplasma alivian eccemas o picaduras de insectos, ya que tienen propiedades antibacterianas, antisépticas y antiinflamatorias. Esta planta tiene efectos antibióticos, fungicidas y cicatrizantes.

En la revista soviética Vatreshni Bolesti se reseña la efectividad de la caléndula en el tratamiento de úlceras duodenales y colitis intestinal.

Boldo



Las hojas de boldo contienen una sustancia llamada boldina, que se ha usado para curar enfermedades del hígado y la bilis, inclusive curan los antígenos producidos por la hepatitis. Cura los cálculos del hígado y las enfermedades de las vías biliares; son digestivas, carminativas. Se consumen en infusión. Tomándolo combinado, es laxante y excelente con casos de intoxicaciones digestivas. Especialmente recomendado en problemas digestivos. Depurativo, colagogo. Está considerado en el embarazo y lactancia.

sábado 5 de septiembre de 2009

Jainkoa eta Jainkotxoak!


A. Zabala

Nire lagun batek, lagun on eta idazle fiñak, onik eta fiñik bada, esan oi zuen: “badira liburuak burua erabilliz sortutakoak; badira beste batzuk norberak bizi izandako esperientziatik idatzitakoak”.

Il aurreko asteetan liburu bat utzi zigun idatzia. Onoko izen burua ipiñi zion bizi zela argitaratua ikusi ez zuen liburuari: “Gure jainkotxoak il”.

Eta liburuaren leen orriak irakurtzen ari nintzala, gogoeta sakonera bideratu naute orri oietan aurkitu ditudan zenbait pentsaki-zunek. Agian, zuri ere on egingo dizutelakoak, pozik eskaintzen diz-kizut.

“… Jainko askatzailea ez den batekin bizi diren pertsona asko ezagutzen ditut nire bizitzan. Lagun oientzat Jainkoa legea, agindua eta zama gertatzen zaie”. Nola daiteke ori? Jainkoa aita gozoa da, barkatzen duena eta gutaz erruki-tzen dena.

“… Jainkoari buruz ditugun irudi okerrak baztertu bearrean aurkitzen gera”. Gure adimenak ezin dezake Jainkoa ulertu, egia da. Begirune gutxirekin itzegiten dugu askotan Jainkoari buruz.

Jainkoa giza itzez ematen zaigu aditzera. Beste oilar batek kuku-rruko joko liguke baldin eta “Idazki santuetan gizakioi ematen zaiguna Jainko beraren komunikazioa giza itz soillean emana” dela ulertuko bagenu.

“… Gerora, bihar, alegia, Jainkoa eztabaidagai izango da: barruko eztabaiada, ordea, ez da izango Jainkoagan sinisten dugun ala ez, ze Jainko den gurea baizik”. Ebanjelioak agertzen digun Jainkoa bizitzeko eta iragartzeko kapaz izango ote gera kristauok?

Jainkoa, Jainkoa da. Ez da gizakion asmakizuna edo sormen merkea. Benetan, gure barruan sortu ditugun jainkoak il egin bear ditugu. Jesus-ek argi eta ozen era-kutsi zigun Jainkoa maitatu bear dugu, Ari bakarrik zor baitiogu gurtza.

El Proyecto del Evangelio en mi vida

Texto evangélico:
Evangelio: Marcos 9,30-37(Día 20 de septiembre, domingo 25º del T.O.)


Escrito por Bidean

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se marcharon de la montaña y atravesaron Galilea; no quería que nadie se enterase, porque iba instruyendo a sus discípulos. Les decía: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y, después de muerto, a los tres días resucitará». Pero no entendían aquello, y les daba miedo preguntarle. Llegaron a Cafarnaún y, una vez en casa, les preguntó: «¿De qué discutíais por el camino?». Ellos no contestaron, pues por el camino habían discutido quién era el más importante. Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo: «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos». Y, acercando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: «El que acoge a un niño como éste en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí no me acoge a mí, sino al que me ha enviado».

Acercamiento al texto

El evangelista retrata en él a las comunidades cristianas de su tiempo que ya empezaban a preocuparse, peligrosamente, por el rango de sus miembros, el prestigio, el poder y la posesión de la verdad; preocupaciones que, si se leen a la sombra del crucificado, resultan vergonzantes. Muestran que Jesús, para anunciar y hacer visible el Reino, no escogió «ángeles» sino «personas», discípulos muy humanos que tienen sus defectos, que nunca acaban de comprender, ni en los momentos en los que él se vuelca hacia ellos.

Mientras atraviesa Galilea, viajando decididamente a Jerusalén pase lo que pase, Jesús instruye a sus discípulos sobre el tema central: Quién y cómo es el Mesías. Este segundo anuncio es más seco que el primero. No dice expresamente quiénes le darán muerte. Afirma que «será entregado en manos de los hombres» sin especificar ancianos, sumos sacerdotes y maestros de la Ley. Los discípulos continúan sin comprender. Lo único que cambia en su actitud es que, víctimas del asombro, ni contradicen ya a Jesús ni se atreven tampoco a preguntarle.

No aparece el título de Mesías, sino otro más arcaico y menos cargado de connotaciones políticas y triunfalistas inmediatas. Habla del «Hijo del Hombre» o de «este Hombre», título que en la tradición expresaba al mismo tiempo exaltación y humillación. ¡Qué contraste! Jesús, día tras día, les ha dado testimonio de servicio; a través de su praxis y estilo de vida les ha mostrado que el Mesías no busca poder ni prestigio humano.

Los discípulos, sin embargo, sólo están preocupados por saber quién de ellos ocupará el primer lugar y será el más importante en la nueva comunidad mesiánica. No se hace difícil imaginar la escena llena de agresividades. El texto parece decir que enrojecieron de vergüenza cuando Jesús les sorprende con la pregunta: «¿De qué discutíais por el camino?».

Ante su pregunta, se quedan callados. Pero Jesús rompe ese dinamismo, que cierra al ser humano en su propia ambición y orgullo, y subvierte la lógica del poder oponiéndole -desde el Reino- el valor del SERVICIO como norma de conducta para quien le siga. «El que quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos»: ésta es la lógica de la comunidad alternativa que él trae. La referencia a los niños, bien entendida, tiene una enorme carga social, pues el niño, en aquella cultura, representaba algo pequeño, indefenso y socialmente irrelevante. Pero al mismo tiempo era un ser entrañable, puro y abierto a la esperanza de un futuro nuevo y mejor. Es el símbolo de los miembros de la nueva comunidad.

Reflexiones para nuestra vida de creyentes

Acoger y servir a Dios, pertenecer a la comunidad de Jesús, pasa por acoger y servir al último, al que no cuenta. Es una filosofía de la vida que rompe muchos comportamientos habituales en nuestras relaciones con los cercanos y en el resto de relaciones. No acoger a los pobres y últimos de nuestro mundo es no servir al Dios de Jesús, renunciar a nuestra identidad cristiana, aunque conservemos el nombre; y es quedarse al margen de la comunidad que Jesús nos ofrece.

La comunidad alternativa que Jesús trae trastoca los esquemas de la sociedad, siempre proclive a encumbrar al primero y a menospreciar al último en virtud de la vanidad, el orgullo y la ambición. Los pequeños, es decir, los pobres y marginados, tienen en la comunidad de Jesús una relevancia inusitada, porque son sacramento desconcertante de Dios. La comunidad cristiana se diferencia de cualquier otra comunidad por estos criterios evangélicos. La opción por los pobres es criterio fundamental de la Iglesia de Jesús. Cuando no se da, deja de ser comunidad alternativa y primicia del Reino.

«Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos». Ésta es la norma que Jesús inculca a sus discípulos. La razón última del planteamiento paradójico que hace Jesús, se basa en su propia persona y actuación, ya que todos los testimonios proclaman que él no vino a ser servido,sino a servir. Siguiendo su ejemplo, el cristiano, al igual que la Iglesia, tiene una misión de servicio, de entrega y amor, de vivir para los demás.

Compromiso de vida

- Voy a programarme el tipo de SERVICIO que voy a prestar, en este curso que estamos iniciando, ya sea en mi parroquia, en el colegio, en la asociación, en...
- Me propondré que sea completamente GRATUITO, así me aproximaré al planteamiento del Evangelio.
- Me examinaré, cada cierto tiempo, para ver cómo marcha ese compromiso y la “calidad” de mi gratuidad.

viernes 4 de septiembre de 2009

De Viajes

Escrito por Juan Antonio Fernández

Como muchos de mis colegas jubilados, estoy haciendo algunos viajes de esos que se llaman “culturales”. Esta convivencia con personas que normalmente no son conocidas, me proporciona experiencias humanas muy interesantes. Los mayores, con hijos y nietos de todo tipo, solemos explicar que, a pesar de la formación cristiana que recibieron de niños y adolescentes, los jóvenes no se acercan por la iglesia. Que las cosas han cambiado mucho. Que lo de antes –es decir, todo el pueblo en misa dominical, etc.-, eso sí que era bueno, etc. etc. Hete aquí que he presenciado dos hechos que me han dado qué pensar y que paso a relatar.

Íbamos en un autocar en uno de esos viajes culturales en los que el primer día casi nadie se habla y ya pasados unos días empiezan las conversaciones. En este ambiente, resulta que la guía invitó a los viajeros a contar chistes, o cantar, o hacer algo que hiciera el viaje más ameno. Al principio casi nadie se atrevió, pero luego, una vez cogida cierta confianza, empezaron los chistes. Primero suavemente, con chistes un poco sosos, para pasar paulatinamente a lo que en nuestros tiempos se llamaban “chistes verdes”, que hoy creo que ya no harían sonrojar a nadie, pero que fueron recibidos con grandes carcajadas por el auditorio. Para mi sorpresa, llegaron los chistes sobre curas y monjas, que tuvieron un gran éxito. Creo que los que más, aunque hay que decir, en verdad, que no a todo el mundo le hizo gracia, porque todos no se rieron.

Yo miraba a señoras que podían tener la edad de mi madre, si viviera, riéndose a mandíbula batiente. No creo que por ser cristianos tengamos que ser unos mojigatos, pero sí me parece que, cuando se pierden los papeles y se entra en barrena -cosa que le ocurrió al que contaba los chistes-, hay que demostrar que a uno no le hace gracia que se mezclen el respeto debido a lo religioso y su entorno, con las lógicas ganas de pasarlo bien en una excursión. Hay temas -como la política-, sobre los que no nos permitiríamos bromas o chistes, en un colectivo como el que describo, porque seguramente que nos incomodaría y haría que acabásemos enemistados unos con otros. Me pregunto yo, ¿por qué sobre el tema religioso sí se puede ridiculizar, y con gran éxito por cierto?

He llegado a la conclusión de que muchos de nosotros, los mayores, no tenemos tanto respeto, como hacemos creer, hacia lo religioso. Seguramente que no son tantos, en este gremio, los que frecuentan las parroquias.

No sé si nos hemos dado cuenta de que no es que no vayan a la iglesia los jóvenes, en general; es que tampoco van los mayores. Hace tiempo que había que haberse preguntado qué clase de evangelización se hizo; porque estas personas tienen más de setenta años, o sea que estamos hablando de algo que pasó hace ¡cincuenta años!, y lo que les ha quedado, con las excepciones que se quieran, es una especie de miedo a Dios mezclado con un montón de obligaciones que naturalmente no cumplen, porque no las entienden o no les apetece, y de lo que se desprenden a las primeras de cambio, como el que se quita un peso de encima. O sea que el fenómeno de un pueblo mayoritariamente increyente, no es nuevo, ni mucho menos de ahora.

La otra experiencia que he vivido, está relacionada con otro viaje. En una comida, un señor puso en tela de juicio alguna actuación de Cáritas en su barrio. Lo de siempre, que si en mi vecindad se ayuda a una familia que luego resulta que tiene dinero para comprarse esto o lo otro.

En este caso, para mi sorpresa, uno de los comensales -un señor-, le increpó defendiendo la labor de Cáritas, en el sentido de que si se ayudaba sería porque la Cáritas de la parroquia que lo hacía, no estaría enterada de la supuesta situación económica desahogada de esa familia, y que si los vecinos sabían que había algo irregular, en su mano estaba ir a comunicarlo a la parroquia correspondiente que tiene medios, a través de los ayuntamientos, para investigarlo.

Cáritas se puede equivocar como todos los demás, pero desde luego ponen un gran empeño en acertar. Me llamó la atención esta valiente intervención en defensa de un servicio como el de Cáritas, que no necesita propaganda, porque se valora por sí mismo, pero sí necesita defenderlo cuando alguien, seguro que sin información contrastada, lo critica.

Son dos muestras de cómo reaccionamos, a veces, en público, en temas relacionados con nuestra fe, nuestra Iglesia, nuestros sacerdotes, frailes o monjas (por cierto no sé por qué ese afán de hablar siempre de “monjitas”). Más tarde, hablando con este señor, me comentó que él era viudo al igual que la señora con la que vivía ahora, pero que no se habían querido casar por la Iglesia; no obstante ellos iban a celebrar aquello en lo que creían, todos los domingos a su parroquia.

No sé si esta pareja pasaría los controles de “puro-impuro” con los que algunos jerarcas de nuestra Iglesia amenazan tan a menudo como desafortunadamente, pero estoy seguro de que ellos dieron un magnífico testimonio cuando había que darlo, y en público. Ojalá los demás fuéramos capaces de testimoniar nuestro malestar, cuando ante nosotros se denigra a servidores de la Iglesia.

Y tú... ¿ que piensas ?

jueves 3 de septiembre de 2009

Red Mundial de Religiosas Contra la Esclavitud de la Prostitución


¿Qué chica sobrevive a cuatro mil encuentros?
Acaba de nacer en Roma Talità Kum. ¡Levántate!, una red internacional de religiosos (sobre todo religiosas) para liberar a personas esclavizadas por la prostitución. Su impul- sora, la Hermana Eugenia Bonnetti, advierte que, ante nuestros propios ojos, suceden tremendas historias. Muchas religiosas abandonan por la noche la seguridad de sus conventos para acercarse a estas jóvenes y ofrecerles y mostrarles la puerta de salida de ese infierno.
La red Talità Kum. ¡Levántate! está presente en 36 países, e implica a 574 religiosas y a 252 Congregaciones femeninas. La iniciativa había surgido ya en el año 2000, en Italia, donde las religiosas han prestado asistencia, hasta la fecha, a 3.500 mujeres nigerianas, que habían sido traídas a este país para ser utilizadas como prostitutas por las mafias. Las religiosas las acogen en casas, les ofrecen asistencia psicológica y espiritual y preparación profesional, además de un plan de regreso al país de origen. «En muchísimos casos -señala sor Eugenia Bonetti, la religiosa pionera de esta red- han sido los niños los que han salvado a las mamás, dándoles la fuerza de salir del círculo vicioso de esta moderna, innoble y escondida forma de esclavitud».
La labor de estas religiosas ha sido animada por el mismo Benedicto XVI, quien les dirigió un mensaje para animarlas en esta labor. Pero hay otros muchos reconocimientos. La Hermana Eugenia ha sido recientemente galardonada con el Premio Mujer de Coraje, por el Departamento de Estado de Estados Unidos, por sus esfuerzos en combatir el tráfico de personas. El trabajo de la religiosa fue también reconocido en 2004, cuando fue nombrada una de los seis Héroes que Actúan para Acabar con la Esclavitud Moderna, en el informe anual publicado por el Departamento de Estado de ese país..
Sobrevivir al infierno
Primero en Roma, y ahora en todo el mundo, la Hermana Eugenia ha formado a religiosas para que ofrezcan refugio y rehabilitación a mujeres rescatadas de la prostitución. Según la religiosa, las mujeres jóvenes son las únicas castigadas por el delito de la prostitución. «Cuando pido ayuda a la policía, a menudo arrestan a las chicas, y dejan irse a los hombres». A veces, dice, las chicas son arrestadas, metidas en una celda donde pueden ser maltratadas, y después arrojadas fuera de nuevo, mientras que los hombres que las utilizan se van libres. Detrás de ese negocio, a menudo se esconde una sórdida realidad.
Las mujeres son compradas y vendidas, objeto de comercio y desechadas, a capricho de los que trafican con ellas y de los que abusan de ellas sexualmente. «Las estadísticas son asombrosas -añade la religiosa-. La esclavitud sexual es problemática en todo el mundo, sucede aquí, delante de nosotros», aunque a veces no queramos verlo. «Este problema está destruyendo no sólo a muchas mujeres, sino también a las familias de quienes las utilizan. Cuando veo a un coche pararse con una sillita de niño detrás, sé que este hombre tiene una mujer y un hijo en casa».

Según la Hermana Eugenia, muchas de las mujeres que son compradas y vendidas para el sexo, en Italia y en otros países de Europa, vienen con el sueño de un trabajo. «Las chicas son metidas con engaño en esto -denuncia-. Les ofrecen lo que ellas creen que son buenos trabajos. Pero una vez apartadas de los lazos que las unen a su casa, les retiran los documentos y son forzadas a vender sus cuerpos por dinero. Muchas de las chicas son casi adolescentes cuando son forzadas a la prostitución».

Conseguir la libertad no es fácil

«Una chica nigeriana tiene que realizar un promedio de 4.000 encuentros, antes de ser liberada -dice la religiosa-. ¿Quién puede sobrevivir psicológicamente a eso? Sería un milagro». A pesar de todo, sor Eugenia considera que hay esperanza para estas mujeres. Una vez que están a salvo, muchas se recuperan y aprenden a aceptarse a sí mismas. Las Misioneras de la Consolata proporcionan rehabilitación a chicas lo suficientemente valientes como para dejar a sus explotadores. «Nuestras Hermanas dejan la seguridad de sus conventos por la noche para llegar hasta estas chicas».
Un problema que suelen encontrarse entonces es que, «si una chica deja a sus captores, su familia en su país es a menudo amenazada. Por eso, muchas chicas tienen miedo de dejar a los traficantes. De algún modo, tenemos suerte en Italia, porque nuestras leyes ofrecen cierta protección a estas chicas. Cuando cooperan con las autoridades, reciben otros beneficios y pueden recibir la ciudadanía».
Junto con otras Hermanas religiosas, las Misioneras de la Consolata han establecido una red internacional de refugios entre religiosas de varias denominaciones. «Las religiosas pueden hacer este trabajo -dice sor Eugenia-. Cuando las chicas nos ven, saben que pueden confiar en nosotras. Nos ven como madres, y saben que son amadas. Cuando visito a las chicas, me llaman mamá».
Jesús Colina. Alfa y Omega. Roma